La primavera ya se olvidó de nosotros,
porque sólo tú pareces florecer tiernamente,
dejándonos tristes y feroces heridas
con guijarros y tierra incrustados en la piel.
Con sólo mirarte no es suficiente,
no basta con retener tus miradas
en mi cabeza como si fuesen piezas
perdidas de siglos difíciles y antiguos.
Y como el crepúsculo los tibios colores
inscritos en tu piel morena y tersa,
y como notas tristes de un pentagrama
dejo caer mis manos sobre tus piernas.
Un poco más arriba, en tu espalda,
los lunares forman perfectas constelaciones,
y mis dedos son como espigas al viento
perdidos en la curvas de tu cuello.
Inútil invento se tornan las palabras
cuando veo sobre mi hombro desnudo
esa sonrisa tuya que todo hace parecer
un suave vaivén de formas y sabores.
porque sólo tú pareces florecer tiernamente,
dejándonos tristes y feroces heridas
con guijarros y tierra incrustados en la piel.
Con sólo mirarte no es suficiente,
no basta con retener tus miradas
en mi cabeza como si fuesen piezas
perdidas de siglos difíciles y antiguos.
Y como el crepúsculo los tibios colores
inscritos en tu piel morena y tersa,
y como notas tristes de un pentagrama
dejo caer mis manos sobre tus piernas.
Un poco más arriba, en tu espalda,
los lunares forman perfectas constelaciones,
y mis dedos son como espigas al viento
perdidos en la curvas de tu cuello.
Inútil invento se tornan las palabras
cuando veo sobre mi hombro desnudo
esa sonrisa tuya que todo hace parecer
un suave vaivén de formas y sabores.
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