Hacía un par de meses que esta idea había estado dando vueltas en mi cabeza y cual vorágine de impulsos y deseos, salvaje y vertiginosa, me orilló hasta el punto de no retorno: y he aquí mi cuerpo casi exánime, mi orgullo doblegado, mi extinta voluntad y mi voz rota en mil pedazos, mi inocencia desvanecida… he aquí mi último destello lúcido de vida.
A pesar de que mis manos tiritaban más de lo normal logré abrir la puerta, no encendí la luz, en ese momento me pareció inútil. Ya en mi habitación me saqué la ropa cuidadosamente, desabroché cada botón de la blusa con una serenidad ajena a este mundo, mis pequeñas manos parecían el punto de unión de mil colores, de cuarenta universos y de la calidez de algún tierno amanecer de la infancia. Fue entonces que se me ocurrió: ¿por qué no saltar del último piso de este edificio?.
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Sí, estoy de vuelta... después de un año, bastante extraño por lo demás. Pero en todo este tiempo escribí bastante, me alegro de volver..
1 comentarios:
Ja!
Parece que tengo un reloj biologico interno que me avisa que escribiste algo o quizás sólo es la vida.
Hace meses que no pasaba y justo cuando decido publicar algo en mi blog que tú misma me recordaste, me acorde de ti y me vine para acá.
Sería lindo que volvieras a escribir en tu blog, porque yo volvería a dejarte comentarios y sería como siempre. He extrañado tus escritos raros que entiendo y no entiendo y no me había dado ni cuenta.
Extraño conversar contigo también.
Espero que la vida te este sonriendo, todo lo que no me ha sonreido a mi esta semana con la gripe jajaja.
Adios!
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