October 24, 2009

Divagaciones varias

Hace dos días que me aqueja algo, algo que no me deja tranquila. He pensado mucho tiempo en ello, pero una cosa como esta es tan típica en mi que ya no me molesta, de hecho, me gusta y me acostumbré a mantener mi cabeza ocupada en preguntas filosóficas y planeando cómo cambiar el mundo. Pero debo reconocer que esta vez, he sobrepasado mi límite.
Ayer viajé por una hora y media en un bus hacía Concepción y durante todo ese tiempo no hice más que mirar a un punto fijo y perderme en los sueños de alguien más -supongo- porque la realidad que imaginé ayer era distinta, no era el planeta al que siempre escapo cuando sueño despierta.
Y todo esto para llegar a una conclusión a la que ya había llegado un día: muchas veces los seres humanos hacemos preguntas, pero no siempre queremos una respuesta.

En estos últimos días... he cruzado muchas calles, he recorrido muchos caminos, he observado a tantas personas, he resuelto unos cuantos enigmas, hasta he escrito unos pocos acordes y la letra de una canción y aún así.. siento que algo me falta.
Parece que me perdí en algún lado del camino porque no encuentro el regreso a casa. Lo que sí encontré fueron unos deseos desesperados por vivir la vida y dejar el suelo de una vez por todas, ganas de emprender el vuelo.
He descubierto que tengo unas ganas inmensas de ser uno de los discípulos de Juan Salvador Gaviota, aunque probablemente haya muchos en la fila; tarde vi tu figura volar sobre mi cabeza, aún estoy a tiempo de enmendar el camino.

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